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El Sexo es el Origen

Cuando hablamos de sexualidad sagrada, inmediatamente se nos presenta (o asociamos) la imagen de la MUJER Y el HOMBRE como la pareja divina. Ya que las asociaciones entorno al sexo siempre serán en referencia hacia la reproducción humana, porque tenemos en nuestros genes las concepciones de lo religioso por herencia cultural.

Pero esto es solo una forma de las miles que hay para el concepto de integrar la dualidad en nosotrxs.

Ya que los orígenes de estas corrientes provienen desde el Oriente, donde efectivamente su visión entorno al sexo es muchísimo más elevada que la de nosotrxs que fuimos educados bajo el catolicismo mayoritariamente y que por otro lado se nos ha enseñado la sexualidad a través del porno.


Cuando comienza a llegar a nosotrxs una noción sobre integrar lo divino y sagrado en nuestra sexualidad, el primer gran hito fue la llegada del Kamasutra.

Que más allá de presentarse como un libro que nos ayudaba a tener una mirada diferente entorno a nuestra forma de vincularnos sexualmente con otrx se nos presentó como el libro con posiciones sexuales y no aburrirse en la cama.


Y es que justamente ese es el pensamiento con el cuál nos fuimos educando y construyendo socialmente entorno a la sexualidad. Está todo asociado mayoritariamente en el coito o en otrx.





El Hinduismo se presenta como una cultura o estilo de vida y no como una religión.

Lo cual hace una gran y abismante diferencia en la forma de relacionarse a lo divino.


Si nos fijamos desde la concepción religiosa occidental solo se nos habla de un DIOS, de un PADRE CREADOR quedando anulada la figura de lo femenino dentro de la creación. En cambio la cultura Hindú nos habla de DIOSES. De representaciones físicas con cuerpos de genitales femeninos y genitales masculinos, ya que justamente ambos representan la creación. La TOTALIDAD.


Al ser una cultura que nos habla sobre leyendas e historias de estos Dioses también se nos habla de que esta búsqueda espiritual también está en nuestros cuerpos. Que el espíritu se eleva a través del sexo. Que la energía sexual es nuestra energía vital porque el sexo es el origen.


Dicen que cuando SHAKTI (la representación de lo femenino) despertó comenzó a danzar y elevar su Kundalini a través de su cuerpo, en ese momento despertó SHIVA (Dios de la transformación, sexo y destrucción) y ambos al unirse a través del sexo elevaron este espiral en forma de serpiente, chakra por chakra, fundiéndose lo femenino y lo masculino y creando al ser andrógino. La representación de ambas fuerzas latiendo juntas, sin cuerpo físico definido, sin género, sin divisiones... la SAGRADA UNIDAD.



El principio de lo Femenino y lo Masculino, va más allá de lo genital.

Son las fuerzas que co existen en cada ser humanx encarnadx en la tierra.

Son nuestras polaridades que están vivas en nuestro interior pero que con la fragmentación social que hemos crecido nos hacen creer que solamente se encuentra en el cuerpo físico y sus genitales.


Todxs tenemos energía FEMENINA, lo que también el taoísmo o las culturas orientales nos hablan del yin. Que es la fuerza de lo emocional, la creatividad, la luz o el agua según desde donde queramos observar.


Todxs tenemos energía MASCULINA, lo que es conocido como la energía yang. Que nos habla de la fuerza, lo racional, lo concreto, la sombra o el fuego.


Todxs nacemos con ambas fuerzas en nuestro interior, ya que en nuestro interior reside la dualidad. Somos ambas fuerzas en unión. Es literalmente cuando nos dicen estamos completxs no necesitamos que nadie nos venga a llenar ese vacio o completarnos, SI EFECTIVAMENTE ES ASÍ.




Pero hay algo más importante aún, y es el hecho que nacemos en sociedad. Y somos seres que nos relacionamos humanamente con pares, desde diferentes escenarios, tenemos fuertes vínculos con otrxs. Vinimos a esta tierra a aprender de otrx: ya sea una pareja, hijxs, familia, amigxs o cualquier vínculo que vayamos viviendo. Uno de los vínculos más potentes son con nuestros creadores: nuestro padre y nuestra madre. Nacemos a través de la semilla de nuestro padre que se unió a nuestra madre y que con su ovulo latente pudieron fundirse ambas fuerzas creadoras para manifestar la CREACIÓN de quienes estamos aquí hoy escribiendo nuestra historia. En ese plano, la manifestación física de lo femenino y masculino a través de los genitales de nuestrxs creadores que se unen divinamente para fundirse y concebir la vida humana. Sea cual sea su historia o biografía personal. Que ambos se unieran, fue la fuerza divina que los traspaso e hizo que la vida se colara por ellxs.


Pero saliendo de ese plano, y centrándonos en la creación más allá de lo reproductivo...


En nuestra totalidad con ambas fuerzas en equilibrio podemos ir gestando y dando vida a cada idea. proyecto o sueño que tengamos. Porque justamente ambas fuerzas co existen en nuestro interior, solo que al dejar de dividirnos en ser MUJER o ser HOMBRE por nuestros cuerpos físicos y empezar a entender que somos divinidad viviendo experiencia humana. Comenzamos a sentir como esa dualidad se hacer carne en nosotrxs para poder manifestarse hacía afuera.

A eso es lo que llamamos el matrimonio interno.

Al unir ambas fuerzas en equilibrio en nuestro interior.

Sin importar nuestros genitales. Ni como nos identificamos sexualmente. Ni como nos compartimos sexo afectivamente, sino como equilibramos nuestro femenino y masculino que habitan y co existen en mi. EN ABSOLUTA TOTALIDAD.









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